viernes, 15 de marzo de 2013

Carta al nuevo Papa Francisco.

Hola, Papa Panchito: Ojalá que este mensaje le llegue a sus manos. Esta mañana quiero escribirle…
La primera opinión que tengo de usted es que pienso que es valiente. Eso de agarrar una institución patriarcal en decadencia no es para cualquier trompudo o mechuda. No lo felicito, porque me parece que en ésta y en otras instituciones de los humanos y humanas un cargo máximo como el que usted decidió asumir no es un premio, sino un desafío. No es chiche.
No puedo darle todo mi voto de confianza porque algunos de sus hermanos en la Compañía de Jesús me enseñaron a no depositar mi confianza plena en nadie más que en Dios. No le puedo demostrar afecto porque hasta ahora lo conozco, pero sí le puedo decir que he conocido jesuitas que me enseñaron con la práctica de su fe, su valentía, amor, inteligencia. Que sus decisiones y diálogos afectaron positivamente mi mente joven. Me dieron mucho cariño, me respetaron, me dieron oportunidades de desarrollo y creyeron en mí.  Recuerdo la bondad y amabilidad del padre César Jerez, ya fallecido, quien acogió con tanto cariño y alcahuetería -diría yo- el proyecto de la Radio Universidad que hoy dirijo y que me vio nacer, en 1989, como productora y periodista radial. Recuerdo con respeto, admiración, cariño también, la inteligencia, claridad, energía, habilidad y retos que nos planteaba el padre Xavier Gorostiaga, que tampoco está ya con nosotros. Recuerdo el abrazo cariñoso del padre Álvaro Arguello, que también murió. Y recuerdo su pregunta de siempre: “¿Cómo va la radio? Hay que escribir su historia, hay que escribirla”. Y también me lleno hoy de orgullo ante mi querido padre -para mí lo sigue siendo- Juan Bautista Arríen, ex-rector de la Universidad, apasionado del fútbol como usted. Cuando converso con él se le iluminan sus ojitos, como a un chavalito travieso, cuando habla de los logros que alcanzó la UCA de Nicaragua en los deportes... Y el padre Fernando Cardenal que dirige hoy Fe y Alegría de Nicaragua.
En uno de esos colegios de Fe y Alegría, en donde trabajaban monjitas de Estelí estudié mi primaria y como hija de obreros fue fundamental la beca que me gané. En ese colegio conocí a muchas religiosas que podrían dirigir con mucha capacidad la institución que usted empieza a dirigir ahora. No se me ponga serio ni enojado por decirle esto. Ojalá cambie su manera de pensar con relación a las mujeres para que modernice su Iglesia. Yo sé que no será fácil a su edad, pero sí creo que lo puede hacer. Ahí tiene el ejemplo de Monseñor Romero de América, un ejemplo vivo de cómo se puede cambiar, sin que importe la edad.  Eso lo explica muy bien la María López Vigil en su libro: "Piezas para un retrato". Ojalá que ella le envíe uno de regalo por su valentía de asumir la silla de Pedro.
¿Sabe qué, Papa Panchito? Sólo es cuestión de abrirse al mundo y que el 50 por ciento de los hombres del mundo entienda que la paz, el progreso y el desarrollo sólo se pueden lograr no con la sumisión de las mujeres, sino con la participación activa de ellas, y con que se nos abran oportunidades de liderazgo y formación.
Papa Panchito, no se sienta solo, no está sólo, lo acompaña todo el mundo. Le deseo que los acomodados no le tiendan trampas ni le dañen. Me encantó saber que le gusta andar en las rutas, como le llamamos aquí en Nicaragua al transporte público. Me encantó saber que comía en Buenos Aires donde come todo el mundo y que desafió al Fondo Monetario Internacional y a otras de las divinas personas del dios del Mercado, que no usó la limosina papal y que se fue en el bus con los cardenales...
Dicen que usted es inteligente y me preocupa que le falte un pulmón. Lo que más me entristece es que no vea en familias que encabezan personas del mismo sexo un hogar para tantos niños y niñas dañados, incluso por miembros de su mísma Iglesia. Los homosexuales y lesbianas son profundamente espirituales, claro que no todos, porque algunos reproducen los mísmos valores y roles machistas y violentos de los heterosexuales.
Como usted bien lo sabe, en la viña del Señor hay de todo. Espero no importunarle con mis comentarios, le escribo desde mi sinceridad, como usted, ¡yo tampoco tengo códigos!
 Un abrazo y hasta luego,
 SHENA

LA MISA CAMPESINA - "CANTO DE MEDITACION" - VERSION POP - INTERNACIONAL ...

Hola, Papa Panchito: Ojalá que este mensaje le llegue a sus manos. Esta mañana quiero escribirle… 
La primera opinión que tengo de usted es que pienso que es valiente. Eso de agarrar una institución patriarcal en decadencia no es para cualquier trompudo o mechuda. No lo felicito, porque me parece que en ésta y en otras instituciones de los humanos y humanas un cargo máximo como el que usted decidió asumir no es un premio, sino un desafío. No es chiche.  
No puedo darle todo mi voto de confianza porque algunos de sus hermanos en la Compañía de Jesús me enseñaron a no depositar mi confianza plena en nadie más que en Dios. No le puedo demostrar afecto porque hasta ahora lo conozco, pero sí le puedo decir que he conocido jesuitas que me enseñaron con la práctica de su fe, su valentía, amor, inteligencia. Que sus decisiones y diálogos afectaron positivamente mi mente joven. Me dieron mucho cariño, me respetaron, me dieron oportunidades de desarrollo y creyeron en mí.  Recuerdo la bondad y amabilidad del padre César Jerez, ya fallecido, quien acogió con tanto cariño y alcahuetería -diría yo- el proyecto de la Radio Universidad que hoy dirijo y que me vio nacer, en 1989, como productora y periodista radial. Recuerdo con respeto, admiración, cariño también, la inteligencia, claridad, energía, habilidad y retos que nos planteaba el padre Xavier Gorostiaga, que tampoco está ya con nosotros. Recuerdo el abrazo cariñoso del padre Álvaro Arguello, que también murió. Y recuerdo su pregunta de siempre: “¿Cómo va la radio? Hay que escribir su historia, hay que escribirla”. Y también me lleno hoy de orgullo ante mi querido padre -para mí lo sigue siendo- Juan Bautista Arríen, ex-rector de la Universidad, apasionado del fútbol como usted. Cuando converso con él se le iluminan sus ojitos, como a un chavalito travieso, cuando habla de los logros que alcanzó la UCA de Nicaragua en los deportes... Y el padre Fernando Cardenal que dirige hoy Fe y Alegría de Nicaragua.
En uno de esos colegios de Fe y Alegría, en donde trabajaban monjitas de Estelí estudié mi primaria y como hija de obreros fue fundamental la beca que me gané. En ese colegio conocí a muchas religiosas que podrían dirigir con mucha capacidad la institución que usted empieza a dirigir ahora. No se me ponga serio ni enojado por decirle esto. Ojalá cambie su manera de pensar con relación a las mujeres para que modernice su Iglesia. Yo sé que no será fácil a su edad, pero sí creo que lo puede hacer. Ahí tiene el ejemplo de Monseñor Romero de América, un ejemplo vivo de cómo se puede cambiar, sin que importe la edad.  Eso lo explica muy bien la María López Vigil en su libro: "Piezas para un retrato". Ojalá que ella le envíe uno de regalo por su valentía de asumir la silla de Pedro.
¿Sabe qué, Papa Panchito? Sólo es cuestión de abrirse al mundo y que el 50 por ciento de los hombres del mundo entienda que la paz, el progreso y el desarrollo sólo se pueden lograr no con la sumisión de las mujeres, sino con la participación activa de ellas, y con que se nos abran oportunidades de liderazgo y formación.
Papa Panchito, no se sienta solo, no está sólo, lo acompaña todo el mundo. Le deseo que los acomodados no le tiendan trampas ni le dañen. Me encantó saber que le gusta andar en las rutas, como le llamamos aquí en Nicaragua al transporte público. Me encantó saber que comía en Buenos Aires donde come todo el mundo y que desafió al Fondo Monetario Internacional y a otras de las divinas personas del dios del Mercado, que no usó la limosina papal y que se fue en el bus con los cardenales...
Dicen que usted es inteligente y me preocupa que le falte un pulmón. Lo que más me entristece es que no vea en familias que encabezan personas del mismo sexo un hogar para tantos niños y niñas dañados, incluso por miembros de su mísma Iglesia. Los homosexuales y lesbianas son profundamente espirituales, claro que no todos, porque algunos reproducen los mísmos valores y roles machistas y violentos de los heterosexuales.
Como usted bien lo sabe, en la viña del Señor hay de todo. Espero no importunarle con mis comentarios, le escribo desde mi sinceridad, como usted, ¡yo tampoco tengo códigos!
 Un abrazo y hasta luego,
 SHENA

martes, 7 de agosto de 2012

Mèxico lindo y querido!!

Lo que provocan ciertas muertes!

de Azucena Castillo Directora, el Martes, 7 de agosto de 2012 a la(s) 12:13 ·
¿Pluma suelta o teclado actívo? 
Lo que provocan ciertas muertes !!
♫♫ La Azucena y la Cecilia lloran, lloran, lloran sin consuelo, malagueña salerosa, ya se fue su pevoneroooo ♫ jaajjaja♫j
Impresionante lo que queda en la gente. En el imaginario colectìvo, en el Mèxico profundo, ese que no se ha ido, que muere cada dìa, pero se levanta al siguiente. El Mèxico que le baila a la calaca y hace de la muerte una fiesta con tequila o mezcalt. Que està debajo de la selva de cemento o sobrevìve como un pàjaro sobrevolando cada dìa en el smog, de una ciudad que està en permanente movimiento. Una ciudad que sobrevìve y la rebusca a diario entre mariachis, tacos y tamales de màs de 25 sabores!!!
El Mèxico de colores intensos que vive,sueña, rìe y llora con sus canciones cargadas de tanta nostalgia!! Tristeza acumulada por tanta promesa no cumplida-digo yo.
Un pueblo que sobrevìve a la violencia,que re-memora permanentemente, añora y llora por  lo que se fue al  paso del tiempo o pal norte sin pasaporte..♫
Ese Mèxico que està presente, de alguna forma, a través de sus comidas, tragos, canciones y llega en cada ser y a cada ser "suavecito y constante" y asì al planeta entero!
De alguna forma estoy ligada a ese Mèxico que mis padres adoran y tengo certezas que todos de alguna forma lo estamos.Justamente en una conversa con mi madre hace unos meses, que suele ver en la tele-aùn- las viejas pelìcula de Negrete, Pedro Infante, la Doña, y aùn goza, rìe con las pelis de Mario Moreno, Cantinflas- sobre eso, "con lo que aùn convìve", le pregunte, si recuerda a otros personajes de Mèxico y me mencionò a la Chavela Vargas con una posesiòn impresionante!
La Chavela-confieso- no me habìa llamado mucho la atenciòn y fue hasta que mi madre me la mencionò con admiraciòn, cariño y respeto, por eso es que me fuì a "san google" a indagar, a conocerla a travès de sus canciones. Me contaron unas amigas feministas que la Vargas, tuvo un supuesto romance con Frida Kahlo y ahì seguiò mi curiosidad, hasta conocer atravès de ella, un poco màs de ese Mèxico profundo, humano, bohemio y valiente, pero tambièn absorvido en gran parte por el industrialìsmo despues que encontraron el oro negro..Pero me he quedado indagando desde la cotidianidad ese Mèxico que resiste y sobrevìve a pesar del paso del tiempo..
En conversas con mi mamà, nos contò que su padre- Enmanuel Tèllez- se sacò la loterìa nicaraguense y  su nueva fortuna se la fue a gastar a Mèxico, mi abuelo materno era tambièn un bohemio enamorado e inspirados por los heroes mèxicanos de a finales del siglo XIX, adoraba Mèxico y lo viviò y se lo bebiò tambièn, dice mi mama que su papà se parecìa a Don Ramòn, el personaje , papà de la Chilindrina (risas) clase alucìn!!- Ella lo cuenta entre enojo y orgullo-.
Conocì tambièn a la Chavela Vargas, a travès de mi Decano de Comunicaciòn que en alguna ocasiòn la mencionò en una de sus clases. Aunque revelo que el Decano Memo Rouschuth, habla de ella en uno de sus libros, anecdotas que cuenta sobre su estadìa en Mèxico, cuando èl estudiaba Comunicaciòn.
Mi padre a sus 83 años, para variar es norteño, le encantan las rolitas viejas y aùn suele cantar aquella rolita: "Guadalajara en un llano, Mèxico en una laguna...♪ el aguila siendo animal se convirtiò en el dinero...♫
Mèxico ...el mèxico del jòven Moctheuzomatzin y la Malinalli Tenépatl...es el mèxico del sur de Chiapas, del estado de Guerrero y los artesanos de Oaxaca, el de Zapata y Pancho Villa...ese Mèxico que lucha que crea heroes cariñosos como el Chapulìn Colorado o hèroes roconolas como el subcomandante Marcos que me enamorò, pero "la Lovera" (periodista Mexicana) me lo sacò del mi ideal guerrillero moderno -surda al fìn-, El Mèxico que crea antiheroes como el Negro de Cumpas y los càrteles de la droga...el Mèxico que tantos latinos caminan y mueren buscando un sueño...el Mèxico que viene y va, que me llena a mi tambièn de tantas tristezas al leer noticias terribles como el caso de las mujeres asesinadas en Ciudad Juarez...
Hay pero no quiero renunciar al Mèxico lindo y querido, el Mèxico de la Frida y Diego y de Antonio Aguilar y su rolita que me encanta y aùn canto en los Kareokes y me aplauden al final "Puño de Tierra" o la de Chente Fernandez "Subleme Mujer" , esas rolas que enamoran de Agustin Lara y Manzanero con sus voces o en versiones modernas de talentosos jòvenes que se resiste aùn en medio de la parnafernalia de una burguesìa hija de la colonia que aùn predomina y danza en el poder...
Prefiero a Vicente (el cantante) y su gente, si el mìsmo que se retirò de los escenarios a los 70 años-Vicente Fernandez que fue aplaudido por nuestro campeòn Alexis Arguello en su ùltimo concierto, que se emborrachò y cantò hasta no poder ( Casi 40 temas nos regalò con esa impresionante voz, fue como una despedida de nuestra tierra), sin duda un tremendo concierto donde se entregò y al que asistí con mi amiga Moreno, en el 2009.
El Mèxico que conocì en cuentos, canciones, caricaturas, películas, que visitè y fui a verlos con el corazòn y tambièn con la interpretaciòn de los años. Fue un encuentro con lo humano, socialicè con mi chofer y me meti a ciertos rincones donde la gente consume tacos a lo loco... lo imperfectamente perfecto! Lo triste que ocurre con la siembra del maiz y el frijol rojo...que pasarà ahora que ya hay poco petroleo?
El Mèxico de la historia mal contada de la Malinche y luego documentada, gracias a la memoria de curiosos intelectuales, Mi maestro de literatura, Franck Galich (qpd) que admiraba a la Zuche, la Marina, la Malinche y por quièn me hice su admiradora perpetua y ya màs nunca la nombre traidora!
Sus Museos, su historia que aùn no termino de leer...
El Mèxico de Panteòn rococò levantando pueblo con su "La Carencia" o el "Dejate Caer" de Cafè Tacuba o Molotov con su "gimme the power" y tantas bandas de universitarios que con su mùsica nos acompañaron en nuestras luchas nicaraguenses por el presupuesto universitario.
Mèxico en la piel de mi ex esposo Luis Miguel (risas ;)- hoy megamercantilizado, gordo y sin voz consumido por la farra y la industria de la fama, que hizo de su precioso talento una marioneta con un lamentable papel en los escenarios de Chile recientemente. El de la Lucha Villa, ronca y sonora, que perdiò su voz...el de la morenita del tepeyac...en fin...ese Mèxico que heredamos y que de alguna forma tambièn añoramos de los cuentos de infancia y  paro de nombrar, porque sin nacer ahì, lo llevo aquì!
A tu memoria Chavela Vargas, Dama del poncho rojo como la llamò Sabina y principal promotora de las canciones de farra y dolor de ese Mèxico de Jose Alfredo Jimenez, ese Mèxico profundo que llevamos todos aùn en nuestros dìas.















En tu memoria , Chavela y a tu salud Mèxico!!!
· · · Compartir · Eliminar

Confidencial - Adorables y atormentadas criaturas

Confidencial - Adorables y atormentadas criaturas

viernes, 27 de julio de 2012

" Los dioses, pienso yo, sólo existen en el cerebro humano.."

El Factor Dios
José Saramago

En algún lugar de la India. Una fila de piezas de artillería en posición. Atado a la boca de cada una de ellas hay un hombre. En primer plano de la fotografía, un oficial británico levanta la espada y va a dar orden de disparar. No disponemos de imágenes del efecto de los disparos, pero hasta la más obtusa de las imaginaciones podrá 'ver' cabezas y troncos dispersos por el campo de tiro, restos sanguinolentos, vísceras, miembros amputados.Los hombres eran rebeldes.
En algún lugar de Angola. Dos soldados portugueses levantan por los brazos a un negro que quizá no esté muerto, otro soldado empuña un machete y se prepara para separar la cabeza del cuerpo.
Esta es la primera fotografía. En la segunda, esta vez hay una segunda fotografía, la cabeza ya ha sido cortada, está clavada en un palo, y los soldados se ríen. El negro era un guerrillero.
En algún lugar de Israel. Mientras algunos soldados israelíes inmovilizan a un palestino, otro militar le parte a martillazos los huesos de la mano derecha. El palestino había tirado piedras.
Estados Unidos de América del Norte, ciudad de Nueva York. Dos aviones comerciales norteamericanos, secuestrados por terroristas relacionados con el integrismo islámico, se lanzan contra las torres del World Trade Center y las derriban. Por el mismo procedimiento un tercer avión causa daños enormes en el edificio del Pentágono, sede del poder bélico de Estados Unidos. Los muertos, enterrados entre los escombros, reducidos a migajas, volatilizados, se cuentan por millares.

Las fotografías de India, de Angola y de Israel nos lanzan el horror a la cara, las víctimas se nos muestran en el mismo momento de la tortura, de la agónica expectativa, de la muerte abyecta.
En Nueva York, todo pareció irreal al principio, un episodio repetido y sin novedad de una catástrofe cinematográfica más, realmente arrebatadora por el grado de ilusión conseguido por el técnico de efectos especiales, pero limpio de estertores, de chorros de sangre, de carnes aplastadas, de huesos triturados, de mierda.
El horror, escondido como un animal inmundo, esperó a que saliésemos de la estupefacción para saltarnos a la garganta. El horror dijo por primera vez 'aquí estoy' cuando aquellas personas se lanzaron al vacío como si acabasen de escoger una muerte que fuese suya. Ahora, el horror aparecerá a cada instante al remover una piedra, un trozo de pared, una chapa de aluminio retorcida, y será una cabeza irreconocible, un brazo, una pierna, un abdomen deshecho, un tórax aplastado.
Pero hasta esto mismo es repetitivo y monótono, en cierto modo ya conocido por las imágenes que nos llegaron de aquella Ruanda- de-un-millón-de-muertos, de aquel Vietnam cocido a napalm, de aquellas ejecuciones en estadios llenos de gente, de aquellos linchamientos y apaleamientos, de aquellos soldados iraquíes sepultados vivos bajo toneladas de arena, de aquellas bombas atómicas que arrasaron y calcinaron Hiroshima y Nagasaki, de aquellos crematorios nazis vomitando cenizas, de aquellos camiones para retirar cadáveres como si se tratase de basura.
Siempre tendremos que morir de algo, pero ya se ha perdido la cuenta de los seres humanos muertos de las peores maneras que los humanos han sido capaces de inventar.
Una de ellas, la más criminal, la más absurda, la que más ofende a la simple razón, es aquella que, desde el principio de los tiempos y de las civilizaciones, manda matar en nombre de Dios.
Ya se ha dicho que las religiones, todas ellas, sin excepción, nunca han servido para aproximar y congraciar a los hombres; que, por el contrario, han sido y siguen siendo causa de sufrimientos inenarrables, de matanzas, de monstruosas violencias físicas y espirituales que constituyen uno de los más tenebrosos capítulos de la miserable historia humana.
Al menos en señal de respeto por la vida, deberíamos tener el valor de proclamar en todas las circunstancias esta verdad evidente y demostrable, pero la mayoría de los creyentes de cualquier religión no sólo fingen ignorarlo, sino que se yerguen iracundos e intolerantes contra aquellos para quienes Dios no es más que un nombre, nada más que un nombre, el nombre que, por miedo a morir, le pusimos un día y que vendría a dificultar nuestro paso a una humanización real.
A cambio nos prometía paraísos y nos amenazaba con infiernos, tan falsos los unos como los otros, insultos descarados a una inteligencia y a un sentido común que tanto trabajo nos costó conseguir.
Dice Nietzsche que todo estaría permitido si Dios no existiese, y yo respondo que precisamente por causa y en nombre de Dios es por lo que se ha permitido y justificado todo, principalmente lo peor, principalmente lo más horrendo y cruel.
Durante siglos, la Inquisición fue, también, como hoy los talibán, una organización terrorista dedicada a interpretar perversamente Links sagrados que deberían merecer el respeto de quien en ellos decía creer, un monstruoso connubio pactado entre la Religión y el Estado contra la libertad de conciencia y contra el más humano de los derechos: el derecho a decir no, el derecho a la herejía, el derecho a escoger otra cosa, que sólo eso es lo que la palabra herejía significa.

Y, con todo, Dios es inocente. Inocente como algo que no existe, que no ha existido ni existirá nunca, inocente de haber creado un universo entero para colocar en él seres capaces de cometer los mayores crímenes para luego justificarlos diciendo que son celebraciones de su poder y de su gloria, mientras los muertos se van acumulando, estos de las torres gemelas de Nueva York, y todos los demás que, en nombre de un Dios convertido en asesino por la voluntad y por la acción de los hombres, han cubierto e insisten en cubrir de terror y sangre las páginas de la Historia.
Los dioses, pienso yo, sólo existen en el cerebro humano, prosperan o se deterioran dentro del mismo universo que los ha inventado, pero el `factor Dios´, ese, está presente en la vida como si efectivamente fuese dueño y señor de ella.
No es un dios, sino el `factor Dios´ el que se exhibe en los billetes de dólar y se muestra en los carteles que piden para América (la de Estados Unidos, no la otra...) la bendición divina. Y fue en el `factor Dios´ en lo que se transformó el dios islámico que lanzó contra las torres del World Trade Center los aviones de la revuelta contra los desprecios y de la venganza contra las humillaciones.
Se dirá que un dios se dedicó a sembrar vientos y que otro dios responde ahora con tempestades. Es posible, y quizá sea cierto. Pero no han sido ellos, pobres dioses sin culpa, ha sido el `factor Dios´, ese que es terriblemente igual en todos los seres humanos donde quiera que estén y sea cual sea la religión que profesen, ese que ha intoxicado el pensamiento y abierto las puertas a las intolerancias más sórdidas, ese que no respeta sino aquello en lo que manda creer, el que después de presumir de haber hecho de la bestia un hombre acabó por hacer del hombre una bestia.

Al lector creyente (de cualquier creencia...) que haya conseguido soportar la repugnancia que probablemente le inspiren estas palabras, no le pido que se pase al ateísmo de quien las ha escrito. Simplemente le ruego que comprenda, con el sentimiento, si no puede ser con la razón, que, si hay Dios, hay un solo Dios, y que, en su relación con él, lo que menos importa es el nombre que le han enseñado a darle. Y que desconfíe del `factor Dios´. No le faltan enemigos al espíritu humano, mas ese es uno de los más pertinaces y corrosivos. Como ha quedado demostrado y desgraciadamente seguirá demostrándose.

José Saramago es escritor portugués, premio Nobel de Literatura